Nuestra reportera Pitty Bernad sienta a una de las artistas más inspiradoras del panorama nacional, Carmen Boza que con su voz brillante y su manera gamberra de saltar a cada escenario con guitarra en mano ha cautivado a su público.

Nos encontramos con ella en el show que ha dado para Gran Optic, la tienda de gafas que está situada en el barrio Goya y que cada temporada nos regala la música de artistas musicales en su propia tienda.

Boza es toda una canalla y eso nos encanta. Lo pasamos genial en esta entrevista y estamos seguros de que vosotros también lo vais a hacer ¿A qué esperas?

Carmen Boza nació el 24 de Julio de 1987, 9 días después de que U2 diese su primer concierto en España. No descubrió que la música era su media naranja hasta que la cantante Avril Lavigne acordó un matrimonio concertado y sin su consentimiento con una guitarra vieja y desafinada de alguien. Carmen quería ser ella a los 15 años, y un día compuso una canción, más o menos con 17.

Sus influencias y lo primero que recuerda escuchar ansiosamente es “Romanza” de Andrea Bocelli. Desde ahí, se ha dejado fascinar muchas veces. Christina Aguilera, Alicia Keys, Antonio Vega, Andy Timmons, John Mayer, Brooke Fraser, Jose Antonio Delgado, Jorge Drexler, José González, Kings of Convenience, Bon Iver…son otras influencias.

Ha logrado ser mejor persona desde que empezó a explorar la música. Ha logrado sacarle de dentro, o localizar, algunos de sus peores demonios. Ha quedado semifinalista en algún concurso.

Vendió una guitarra después de 4 años que le había costado mucho comprar. Fue un crimen pasional y dejo de tocar. Quiso creer que podía controlarlo, pero no fue así. Al poco tiempo, se hizo con un teclado que aún conserva. Empezó a tocarlo, a aporrearlo, y a veces hasta acariciarlo. Fruto de eso desarrollo una habilidad al piano que puntuaría con un 5 sobre 100. Pero le fascina poder aprender a tocar otro instrumento y seguir haciéndolo.

Hizo versiones, trocitos de estrofas perdidas en su cabeza, y finalmente canciones. Luego se marcho de su pueblo/ciudad natal, La Línea de la Concepción en Cádiz, para probar suerte en muchos sitios.

Le gusta creer que las canciones están escondidas entre las cuerdas de su guitarra esperando que los dedos acaricien las notas en el orden correcto, como si fuese la clave de una caja fuerte.

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