“Los viejos maestros eran justo un punto de partida. No me interesaba apropiarme de nada, ni volver a representarlo; quería meterme en el interior de esos cuadros, encarnarlos, habitarlos, sentirlos respirar. Al fin y al cabo, se trataba de sus dimensiones espirituales, no de su forma visual […]“ Bill Viola

Esta declaración de intenciones supondrá el punto de inicio, como eje central, de muchos de los trabajos del aclamado artista estadounidense Bill Viola. Dicho ímpetu creativo en particular, busca trascender lo meramente visual para ser utilizado instrumentalmente, con el fin de ofrecernos una mirada introspectiva hacia aspectos de espiritualidad de concepción más transversal. Mediante un lenguaje de recurrentes representaciones oníricas, donde la figura humana y los elementos naturales son protagonistas, trantando temas como los ciclos vitales y el sufrimiento.

Clara muestra de todo ello es el proyecto “Bill Viola [en diálogo]”, expuesto en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta el próximo 30 de marzo. Articulado en torno a cuatro videoinstalaciones: Dolorosa (2000), El Quinteto de los Silenciosos(2000), Montaña Silenciosa (2001) y Rendición (2001). Las pantallas de plasma creadas por Viola, establecen una intensa relación dialéctica con grandes obras de los maestros de la pintura española presentes en la Academia, tales como Goya, Zurbarán, El Greco, Alonso Cano y Ribera, sin olvidar la representación escultórica de la mano del barroco Pedro de Mena, de poderosa policromía. La carga emocional y expresiva de las imágenes en movimiento del artista contemporáneo,  alcanzan su máximo desarrollo al poder ser interpretadas en unión con la intensidad dramática y estática del Siglo de Oro patrio. Ofreciendo al público una aproximación a la obra digital del autor Bill Viola gracias a la exhaustiva calidad técnica del presente, capaz de crear una belleza inseparable al mismo tiempo de la de épocas pasadas.

Su imponente presencia en Madrid ya es completa, cuando esta muestra coincide con la representación en el Teatro Real de la ópera de Wagner “Tristan und Isolde”, la cual cuenta con una instalación de video también del propio Viola, como destacada aportación escenográfica. Ópera presentada bajo dirección musical de Marc Piollet y dirección de escena de Peter Sellars. Dos citas ineludibles para todo amante del arte, ya sea de concepción más ortodoxa o vanguardista.

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