Si eres de los que no entienden porque la gente hace kilométricas colas para comprar lotería en Doña Manolita, y te sentías desconcertado por el bochornoso árbol de Navidad creado por Agatha Ruiz de la Prada en la puerta del Sol, que este año ha sido sustituido por el de Loterías y Apuestas del Estado, al ser los únicos que pueden invertir ingentes cantidades de dinero en absurdos artefactos que ni a decoración llegan.  Para estos casos y muchos más, Le Garage TV ofrece una batería de artistas contemporáneos que pretenden con su mordaz talento, desmontar los típicos y complacientes mitos navideños, para darle a los nuevos tiempos de la exaltación del consumo, la perspectiva crítica tan necesaria por un lado, y por otro un toque de atención sobre algunas miradas más introspectivas pero igualmente significativas.

Obviando los desafortunados ejemplos de árboles navideños anteriormente citados, nos encontramos con estructuras mucho más vigentes y sugestivas en el panorama artístico internacional, tales como “The Trafic Ligth Tree” (1999) de Pierre Vivant, con su longitud de más de 8 metros y sus 75 semáforos intermitentes, imita el paisaje de naturaleza artificial que lo rodea, al mismo tiempo que el  continuo parpadeo multicolor, refleja el ritmo incesante de todas las actividades humanas que rodean al distrito financiero londinense de Canary Wharf, donde se ubica. Del mismo modo, el iraní Goran Hassanpour con “Tower of Babel” (2011) transforma el árbol en una torre multicultural construida a base de televisiones, como una utopía deformada, invitando al espectador a replantearse los valores culturales y la función del arte como solución o corrupción en si misma.

Abandonamos el bosque por el arco que alberga la sobresaliente instalación “Christmas Tree” (1993) de Shirazeh Houshiary, nominada al Turner Prize con este árbol invertido, consiguiendo que las raíces cubiertas de pan de oro queden libres de sus limitaciones terrestres, reflejando la gran belleza y replanteando la interacción entre la luz y la oscuridad cargada de misticismo, preocupación espiritual compartida con Anish Kapoor.

La faceta más crítica contra la doble moralidad y el consumismo desenfrenado llega de la mano de Erik Ravelo, con su serie fotográfica “Los Intocables”. Mediante imágenes limpias e impactantes trata de poner en manifiesto las incómodas verdades que sustentan los diferentes sistemas sociales, que hacen de la infancia el blanco más fácil y débil. En la misma línea encontramos ejemplos como el de Agathe Snow, artista francesa afincada en Nueva York. Con su escultura “Hello Kitty” (2007) prende fuego a los gatitos chinos de la suerte, y a toda una serie de ostentosas decoraciones poniendo en cuestión el materialismo en relación con la escala de valores de la sociedad, la cual a todo estipula un precio de uso y abuso.

Dejando a un lado el entramado social, la perspectiva íntima del artista se revela en el trabajo hiperrealista de sujetos como Alex Roulette, heredero de la tradición más pop, así como el trabajo fotográfico de Ryan James y Faber Franco. Quienes idean instantáneas casi fantásticas y cargadas de nostalgia, en un momento del año en el cual los sentimientos de soledad quedan en relieve, y muchas veces la única vía de escape contra el ruidoso bullicio de las calles y los colapsados centros comerciales,  consiste en la creación y recreación de nuestras propias mitologías personales frente al histrionismo circundante.

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