Me habían hablado de ella: “Esta tía es súper guay, es súper guapa, es súper todo…”, pero nunca me lo tomaba en serio. Como es sabido, nuestro querido Sónar –tiemplo de la eclecticidad de la electrónica más remota, centro de concentración de masas de los más top de Barna…– es the place to be para conocer nuevos artistas. Joder qué suerte, me voy a ver a la Monster esta o como se diga.

Sudé bastante de WhoMadeWho y me metí en el Dôme. Nada más entrar, gente loquísima saltando, bebiendo hipnotizados por el taladro de la dj koreana. Eso era peor que una rave, por eso molaba. Así que al ritmo de mis Buffalo –algo raveras también, escusa perfecta vamos– primera fila a darlo todo. Una locura todo en conjunto, la tía lo petó, mucho. Miranda Makaroff a mi lado marcándose unos bailoteos dignos de ver…

Creo que entré en una especie de trance que no me dejaba parar de moverme, increíble, y yo que creía que no era de dubstep, joder pero era un dubstep súper hardcore. La chica se reía todo el rato, era monísima vamos, ¡la hostiaaaaa! Con toda la emoción y bajo un estado psicológico un poco chungo ni pensé en sacar fotos. Bueno un par sí.

Aquí tienes un temita de esta diosa de los mixers.

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