Inquietantes bebés, decrepitud, violencia sexual y muerte, en el “Gran Hermano” que todo lo ve dentro del universo de Laurie Lipton.

El año nuevo ha entrado de pleno, a pesar de los muchos propósitos pensados, seguimos siendo el mismo tipo de persona que éramos hace escasamente unas semanas, o quizás peor, y eso lo sabe muy bien Laurie Lipton. Artista estadounidense afincada en Londres, creadora de un gran número de peculiares y laboriosas ilustraciones a lápiz que giran entorno a los fantasmas del ser humano.

De talento precoz, nada menos que con cuatro años inició su aventura sobre el papel, después pasaría a recorrer numerosas ciudades de Europa para asentarse definitivamente en Reino Unido. Laurie Lipton recogería entonces palpables influencias de los maestros Flamencos y sus pinturas de temática religiosa, pero adaptadas con un contenido y mensaje totalmente contemporáneo. Su obra ha conseguido crear una técnica de trabajo única, basada en la multiplicidad de líneas a la hora de sombrear, siempre negro sobre fondo blanco con el uso de lápiz y témperas. Consiguiendo así aumentar los tonos y perspectivas con resultados realmente espectaculares, marcando determinantemente su estética.

Tal y como ella ha declarado en varias ocasiones, la gran minuciosidad que requieren sus obras las tiñen de todo detalle y cuidado, dotándolas de luminosidad y una fuerte capacidad expresiva. Ocasionando muchas veces un modo de trabajo basado en una disciplina casi “insana”, pero recompensada por los brillantes resultados. La temática de su obra repasa todas las sombras del ser humano, desde la muerte hasta la infancia atormentada pasando por los vicios de la sociedad actual. Ejerciendo una fuerte crítica  la mentalidad consumista y banal, de aparente inconsciencia sin ninguna iniciativa ni aspiración sobre el medio que nos rodea. Creando así escenarios tétricos y fantasmagóricos, pues tanto en la intimidad del hogar como en los espacios públicos de masas somos constantemente observados y juzgados. Todo ello bañado por la dicotomía de un blanco y negro hiriente que sin duda alguna no te dejará indiferente.

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