Ocultan su identidad bajo pseudónimos de grandes artistas como Frida Kahló, visten con máscaras de gorila como símbolo del dominio masculino y llevan treinta años luchando por los derechos de las mujeres. Ellas son las Guerrilla Girls, un colectivo de lo más polémico dispuesto acabar con la desigualdad que afecta a todas esas mujeres artistas y víctimas constantes de la discriminación por cuestión de género.

Las chicas guerreras iniciaron su andadura a mediados de los años ochenta en contra del renovado ímpetu que con el auge del neoliberalismo experimentan esas ficciones y procesos de mistificación que, dentro y fuera del campo del arte, oprimen y excluyen a las mujeres. Decididas a primar la dimensión política de su práctica y a denunciar el olvido sistemático que sufren las mujeres en las sociedades contemporáneas, el colectivo resolvió mantener el anonimato a sus componentes, y ocultas tras sus máscaras de primate, lideran una lucha que hoy en día está más activa que nunca.

¿Quién no se emocionó con el ya viral discurso feminista que pronunció Emma Watson en la ONU? ¿Quién no tuvo ganas de abrazar/ovacionar a Patricia Arquette –ganadora del Óscar a mejor actriz de reparto por Boyhood- tras ese discurso de agradecimiento en el que aprovechó para reivindicar la igualdad salarial del colectivo femenino? Seguramente, las integrantes de Guerrilla Girls estarían aplaudiendo en sus casas, o quizá ni siquiera estuvieran viendo la gala, porque una organización que jamás ha concedido el Óscar a mejor dirección a una mujer, no merece el menor de sus respetos. Más aun, como bien apuntaban en uno de sus míticos posters, el 92,8% de los premios a mejor guión se han concedido a hombres y solo el 5,5% de los premios a mejor interpretación se han concedido a personas de color.

Guerrilla Girls, sirviéndose del humor crítico que impregna su obra gráfica y de la diversidad de performances que organizan alrededor del mundo, pretenden destapar el impacto del patriarcado a lo largo de la historia, concienciar a ambos sexos –porque esta lucha también es de los hombres- acerca de los peligros de vivir en una sociedad que sigue primando al género masculino por encima de la mujer: la desigualdad laboral, el concepto de mujer florero todavía vigente en algunos ámbitos de la sociedad, o el hecho de que ellas tengan que estar desnudas para salir en vídeos musicales, mientras que el 99% de los hombres aparecen vestidos.

¿Dónde están las mujeres artistas de Venecia? Se preguntan. ¡Debajo de los hombres!, responden. “Si te violan, ya puedes relajarte y disfrutar porque nadie te va a creer”, afirman. ¿Cuántas obras realizadas por mujeres artistas se incluyeron en las subastas de Andy Warhol y Tremaine de Sotheby’s? Si estabas pensando en ninguna, has acertado. Hasta se atreven a mandar cartas a coleccionistas de arte pidiendo incluir en sus espacios más obras realizadas por mujeres. Porque si tú también eres mujer y artista, sabrás que una de las ventajas con las que cuentas es tener la garantía de que, no importa el tipo de arte que hagas, se etiquetará siempre como femenino. Y eso es algo que debe cambiar.

“Estamos dispuestas a combatir la discriminación en el mundo del arte. Llamadnos Guerrilla Girls”.

Si tú también quieres sentirte una verdadera Guerrilla Girl puedes comprar algunas de las camisetas y objetos de merchandising a la venta en su web: www.guerrillagirls.com

O visitar la retrospectiva del Matadero de Madrid que compila la práctica totalidad del trabajo realizado por este colectivo artístico feminista estadounidense que seguirá dando mucha guerra.

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