Quién fue el listillo ese que dijo que las hamburguesas y  los nuggets entraban dentro de los parámetros de “comida rápida”? Aaaah …. Ya sé. Fue ese payaso amarillento, fraudulento y toca-lo-que-sea… Ingenioso, muchacho, muy ingenioso…. (Insertar aquí risa malévola de científico loco).

La comida rápida, la mayoría de las veces, es directamente proporcional al frito, re-frito, empanado, aceitoso, doble ración de mantequilla y una triple ración de procesados químicos ​que resultan -finalmente- en pobres animalitos horrorizados con pechos tan grandes que no pueden ni aguantarse con sus propias patas.

Pero no voy a irme por PACMAS digo ramas. La comida (disculpad la salpicadura de tacos groseros a lo boomerang) rápida no tiene, necesariamente, porqué ser mierda cartón-piedra. Puede ser limpia, sana y buena. Y, encima, se cocina antes de que puedas decir: un Venti de Capuccino Latte con doble de crema al barista sexy del Starbucks de turno.

He aquí una receta tan rápida y tan fácil, que irás (lo prometo) corriendo (eso seguro) a la primera tienda tope green (de comida… ejem…) y saldrás con rastas y tocando el ukelele.

Ingredientes:

Receta:

By God Save The Keic

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