Alex Gross es un artista visual afincado en Los Ángeles que representa a la perfección a toda una nueva generación de jóvenes talentos de la costa oeste de Estados Unidos, los cuales recogen las mejores influencias pop del siglo XX para darles una nueva dimensión de significados en el presente XXI.

Heredero del movimiento underground Lowbrow surgido en aquella misma ciudad  finales de la década de los 70, este nuevo arte visual alcanzó gran popularidad por su presencia urbana, el auge de la música punk, el comic y la cultura callejera hot-rod. Toda esta efervescencia de extrarradio daría lugar al arte Lowbrow caracterizado por dotar a las obras de un surrealismo mágico repleto ironía y sátiras mordaces con total vigencia.

De este modo desde California Gross nos propone una serie de ilustraciones de factura impecable, que tan pronto nos transmiten alegría y diversión como pueden remitirnos a los fantasmas más oscuros de ser humano y la sociedad. La temática publicitaria con el dardo puesto sobre las grandes marcas de consumo es uno de sus motivos recurrentes, sin olvidar la figura de polémicos políticos y grandes dictadores de calado internacional que gracias a su visión se tornan menos temibles, pero más patéticos si aún eso es posible.

La patente influencia surrealista se entremezcla con el pop-art pero sin olvidar otras tendencias mas minoritarias como la cultura Tiki, el arte asiático, el comic manga, el graffiti y arte urbano, así como la cartelería propagandística o incluso la imaginería religiosa o satánica.

Mención aparte merece su especial reinterpretación de El Descendimiento de Van Dyck, cargado de ironía sobre la cultura del espectáculo y si agudizas el ingenio, incluso remitiendo al terrorismo. No es casual la revisión de esta obra maestra del arte cuando los cromatismos y la expresividad del joven Gross son indudablemente de factura muy similar a la de los maestros flamencos.

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