En nuestro recorrido por la provincia de Albacete encontramos Maralba, restaurante dotado con una estrella Michelín y lugar donde la pasión por los productos que ofrecen y el cariño a sus clientes es inmejorable.

Miércoles a las 22,30 víspera del festivo del día de San José. Llegamos a Maralba y nos atiende Cristina Díaz, jefa de sala y sumiller con una gran sonrisa y toda la profesionalidad que le precede. Nos cuenta que no iban a abrir porque al día siguiente es “El día del Padre” y que como habíamos reservado nosotros han decidido trabajar. En ese momento creo ser la peor persona del mundo, pero desde luego, nos hacen sentir, como estoy segura, al resto de sus clientes, de una manera muy personal y especial.

Fran Martinez lidera, al frente de su cocina, el restaurante Maralba. La otra mitad es Cristina Díaz, su mujer, una gran profesional y la cara del restaurante.

Ellos dos comparten la pasión por este rincón almanseño que con iniciativa, visión, pasíon, cariño y mucho trabajo han hecho de Maralba uno de los restaurante más valorados de la provincia de Albacete.

Ya cuentan con un alto reconocimiento, no sólo en la cocina manchega, sino en la nacional e internacional. Su trayectoria se adorna con una estrella en la Guía Michelín, el 2º Premio en el II Concurso de Gastronomía Aplicada a la Restauración de Castilla-La Mancha, en la modalidad de cocina moderna creativa e innovadora del siglo XXI y la obtención de Q de Calidad Turística.

He de reconocer que llegábamos con hambre pero como era un poco tarde y necesitábamos descansar decidimos no tomar vino, posiblemente una elección no muy acertada sabiendo que su selección es realmente buena (os lo contamos a la próxima)

Aún sabiendo lo fuerte que resulta ser la comida de la mancha, para cenar, optamos por un menú gastronómico que incluía toques de la tierra de manera muy acertada y nada copiosa.

Comenzábamos con unos SNACKS de la Casa y unas TAPITAS SORPRESA:

Tortas de gachamiga serrana con piel de sardina salada, crujientes y sabrosas, en su punto de aceite y perfectas para quitar el gusanillo justo antes de comenzar la cena.

Después de estos detallados e intensos entrantes tan sólo podíamospensar en cómo serían los primeros platos, que aún nos sorprendieron más:

Alcachofas, caldo caliente de alcachofa ahumada, velo de morro de ternera y tuétano de ternera glaseado

Mi momento favorito de la noche ya estaba aquí, el postre. Me habían comentado que los postres de aquí eran increíbles pero jamás pensé que una fruta tan accesible diese tanto de si.

Texturas de pera, así se llama este postre, uno de los finales de comida más intensos que he probado en mi vida, donde esta fruta se convierte en muchos postres diferentes, haciendo de la misma un experimento al paladar dulce y refrescante.

Por otro lado, es destacable el hecho de que  Maralba reúne sus platos y sus vinos, si el comensal lo desea,  en menús gastronómicos, de degustación o sorpresa, que rindan tributo a su cocina y paseen al visitante por la carta sin perderse en el  detalle de la elección. Hemos de decir que para personitas despistadas como yo, o que en ocasiones un poco indecisas (porque se quieren comer todo con los ojos) es todo un acierto.

Sin duda, se trata de todo un descubrimiento gastronómico y un rincón donde volveremos pronto a ser felices.

Descubrid mucho más en su WEB

Comentarios

Comentarios