Llevábamos toda la semana con ansias. Podemos decir, que el año pasado fue de los festis a destacar, por lo menos en Barna. El MIRA, el Live Visual Arts Festival no podía fallar este año. Aunque hace dos años dejó de ser pequeño, sigue manteniendo ese aire atractivo más propio de una reunión de aficionados a la música que al ambiente que se respira en cualquier festival medianamente grande. Así fue como, en busca de nuevas aventuras nos pusimos la mochila y directos a Sant Andreu.

Eran las 18:00 y ya había cola para acreditarse, aquello prometía. ¡Vaya si no…! Nos dimos una vuelta por las instalaciones, de las cuales –y seguro que más de uno coincidirá conmigo– TIMÉE, The music of the spheres era de las movidas más interesantes. Simple, un espacio oscuro en el que se proyectaban rayos que daban la sensación de atravesar a uno mismo.

Luego estaba la cúpula 360º, el Dome de Adidas, en la cual habíamos puesto muchas esperanzas. La cosa es que después de esperar 15 minutos para ver el famoso showEntropía nos quedamos con ganas de un poco más. Muy guay que el artista detrás de Fraction estuviera metido dentro de esa instalación, pero tal vez falto un poco más de calidad en el sonido y más enganche porque al final la gente empezó a levantarse cuando no había ni terminado el espectáculo… en fin… Richard Devine, uno de los más esperados del sábado fue lo que más me flipó con ritmos de estructura muy amorfa y del todo caóticos.

Por lo que respecta a las demás instalaciones destacaría la que te transportaba a una realidad virtual. Aquello era como entrar en Berlín, un trip vamos, aunque ya lo había visto hacía un par de meses no estaba nada mal.

Hablando de lo más musical, Prefuse 73 era de las bandas más esperadas del viernes. Pues sí, la verdad es que todos teníamos ganas de verlos y nos decepcionaron un poco. Identificables desde el segundo 1, beat 1 jugaron con ritmos de lo más Trap –poco innovador teniendo en cuenta las modas que corren hoy en día… Aún así estuvo bastante bien, bailar seguro que bailamos.

Más tarde llegó el turno de otro grande, Andy Sttot + Joëlle que fue incluso bailable. Para dar paso a Black Mass que con aire New Beat inundó el escenario principal. Bailes lentos y basculantes.

Vessels no estuvo nada mal. La combinación sintes, batería, percusiones y bajo es un tanto arriesgado. Algo innovador en cuanto a la programación que moló bastante. Cosmic disco y algo de techno no faltaron para nada.

Para terminar la jornada, ya bien entrada la noche, ZERO nos deleitó con una lección magistral con vinilos basado en puro acid. De lo mejorcito de la jornada.

Sábado, bastante petada la verdad –después de Nicolas Jaar en el Apolo… De A Winged Victory for the Sullen no hay mucho a comentar, simplemente que un cuarteto de música de cámara tal vez hubiese molado más el viernes a primera hora, y no un sábado a las 7 de la tarde cuando la gente quiere fiesta.

Dopplereffekt fue bastante heavy, los sonidos analógicos de los sintes no dejaban a cualquiera indiferente. El dúo de Detroit moló lo suyo, con un show bastante parecido al DNIT.

Ben Frost presentando Aurora no estuvo del todo mal. Tal vez demasiado ambient pero en realidad con un toque violento que incluso llevó al público, parece ser, a bailar. Las visuales un poco para volverse loco, destellos que deslumbraban pero eso sí, muy trabajados.

Para ese momento la luna ya empezaba a asomar, hora de un buen techno para moverse a toda hostia. Loppkio y Gnomalab se encargaron de que aquello funcionara más que bien. Tuvieron algún que otro problema técnico al principio del set pero callaron unas cuantas bocas.

Cardopusher, último live en Fabra i Coats, fue acid a tope y encima acompañado de las visuales del catalán Aleix TVNO… not bad, para nada. Fue de lo último mejorcito, ya que del Razz poca cosa hubo por destacar, Ghost Culture estuvo correcto, electrónica muy simplecita pero eso sí, con una buena voz. The Hacker tres cuartos de lo mismo.

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