“…considera que se realizan pocas operaciones simbólicas, relativamente básicas, tales como codificar, comparar, localizar y/o almacenar. Por consiguiente, en último caso puede dar cuenta de la inteligencia humana y la capacidad para crear conocimiento, innovaciones y tal vez expectativas respecto al futuro”. John Lachman y E.C. Butterfield, científicos sobre el procesamiento de información.

No resulta nada arbitraria esta afirmación después de contemplar a MSHR haciendo de las suyas mediante su performance/ritual gracias a la cual consiguen transportar al espectador a las entrañas mismas de un procesador electrónico. El espacio se vuelve totalmente envolvente para focalizar la acción y percepción sobre todos los poros sensitivos, y así conseguir llevarlos al extremo  incluyendo abandonos en directo por parte de los allí presentes.

MSHR esta formado por Brenna Murphy y Birch Cooper, dúo artístico  procedente del estrato mas underground de  la ciudad de Portland en Oregón. Su presencia en Madrid ha sido propiciada gracias al segundo aniversario de Cloaque el pasado domingo 16 de marzo, conmemorado con la exposición colectiva en formato digital I FIVE YOU en el estudio de Pelonio.

Plataforma tumblr creada por Carlos Sáez y Claudia Maté como cajón desastre, Cloaque alberga un gif-totem conformado por las creaciones visuales de múltiples artistas a nivel mundial, cuyos pedazos artísticos son mostrados en unión y sucesión uno tras otro de manera casi interminable, tanto estático como en movimiento. Todo fanático del arte y de la mejor ciber-basura a base de píxel ha dado buena cuenta durante los últimos años de este proyecto tan efectista como innovador. Un retablo de vanidades en internet cual catedral del siglo XXI online.

Con motivo de esta conmemoración MSHR ofreció una de sus presentaciones en vivo y directo las cuales bastan para no dejar indiferente a nadie. El arte visual y la música electrónica se dan la mano en una performance que tiene tanto de concierto como de ritual chamánico pasando por experimento científico. Sobre una manta de estampado nativo americano aflora un bosque de cables, transformadores, procesadores, bombillas, flash, neones y espejos, todo ello en el apartado tecnológico; el cual realiza una simbiosis con elementos más prosaicos como conchas o incluso madera de la propia naturaleza. Paisaje construido por fragmentos de tecnología y formaciones orgánicas totalmente conectados entre sí, para que al interactuar con cualquiera de los objetos, el sonido y la luz se dispare en base a la intensidad del contacto. Circuito cerrado al entrar el elemento humano en juego.

Experiencia psicodélica y transformadora que pone al límite toda la capacidad cognitiva, llegando a producir sensaciones solo aparentemente posibles en el sueño, la ficción o bajo el influjo de algún brebaje. Instalación interactiva que consigue poner en relieve las múltiples posibilidades de la creación contemporánea y algo que cada vez cuesta mas conseguir, el factor sorpresa.

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