Las distancias son efímeras, las barreras sociales se difuminan, la diferenciación cultural se disipa; Y todo ello con el gesto de un solo click, el infinito se encuentra bajo las yemas de nuestros dedos, ese infinito es internet y nosotros somos los primeros jóvenes cuyo desarrollo vital va a estar condenadamente ligado al casi monstruoso avance de la madre tecnología. Un bombardeo de comodidades e informaciones dispuestas a sumar al imaginario colectivo tantas posibilidades como tu mismo seas capaz de crear a merced de la insatisfacción. Este hecho es de sobra conocido por Paul Joyce, director de arte, estilista, editor y artista visual, cuyos trabajos reflejan exactamente a esa juventud marginal del nuevo siglo de manera única, tan grotesca y sutil,  como frágil y criminal.

A medio camino entre el editorial de moda y la fotografía documental, el extenso trabajo de Paul Joyce deviene en una suerte de  singulares perfiles de jóvenes urbanos inmortalizados tanto en pose de cuidado acabado artístico, como en puros instantes de aleatoria cotidianidad. Un reflejo de las tendencias más vanguardistas e innovadoras que beben de las viejas escuelas originadas en el siglo XX pero en formas totalmente recontextualizadas, para así dar forma al tiempo presente como estertor de gloria perdida pero de inconformista mirada hacia el futuro. El niño tímido e introvertido se ha convertido en el mejor amigo del gamberro con aspiraciones a criminal, aquellos que ven el mundo con una óptica diferente, casi al margen de la realidad pero en el epicentro del universo virtual.

En su archivo de negativos quedan retratadas figuras de la talla de Sonic Youth hastaCharli XCX, y sus editoriales pueden encontrarse en medios de calado internacional tales como I-D, The New British o Fiasco entre muchas otras. Filtros quemados, luces mortecinas y rostros introspectivos cargados de furia e inquietud, toda una declaración de intenciones sobre las diferentes perspectivas de los jóvenes actuales, quienes recogen tendencias de occidente y oriente para plasmarlas en el time-line de sus dominios tumblr, foco de innovación y vanguardia 2.0 por antonomasia. Pero no solo su trabajo en fotografía y editorial destaca por diferente y sugestivo, sus incursiones en el mundo de la producción audiovisual y el cine consiguen dotar de mayor movimiento y posibilidades  a todo su imaginario de niños malditos.

Cortes asimétricos, superposición de capas y prendas icónicas de la cultura urbana tales como Doc.Marteens y bomber jacket pasando por el kilt se encuentran para dar forma a estilismos rudos a la par que sofisticados. Es hora de reivindicar la cultura callejera propia de los suburbios de las grandes ciudades donde el inconformismo queda de manifiesto gracias al uso de una estética concreta, cargada de simbolismo y fuerza expresiva. Instantáneas aparentemente tomadas al azar que nos muestran un costumbrismo de nuevo siglo en constante cambio y ebullición, todo ello debido al exquisito cuidado y depurada técnica de Paul Joyce durante la realización de sus trabajos.

Su base de operaciones situada en Londres da cabida también a la experimentación artística, colaborando en performances y produciendo piezas de arte visual. Hechos que inspiran al mismo tiempo sus composiciones fotográficas y disposiciones escenográficas donde la atmósfera es envolvente, en un estrecho diálogo entre modelo, vestimenta y marco. Para dar forma así a un discurso sobre las diferentes visiones y realidades tanto sociales como a nivel de circulación de tendencias y flujos de información. Siendo como es internet un vasto terreno repleto de escombros y lo monopolizadas que se encuentran las páginas de los medios editoriales, obras como la de Paul Joyce suponen un punto de apoyo y referencia, capaz de filtrar la esencia identitaria en un mar de apariencias con exceso de todo y falta de autenticidad.

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