En 1977 el departamento de Comercio del estado de NY contrató a la empresa Wells Rich Greene para lanzar una campaña de marketing y al diseñador Milton Glaser para trabajar en ella.

La idea era mostrar a Nueva York no como un conjunto de gigantes de cemento y ladrillo, sino como un lugar agradable para vivir y para visitar.

Glaser pensó en la frase I love New York para su campaña pero no fue definitiva hasta que la anotó y la vio escrita y se dio cuenta de que la podía reducir a las mayúsculas iniciales y sustituir el “love” por el corazón.​

Como todos hemos podido ver durante estos años, esta simple idea ha dado la vuelta al mundo y se quedará con nosotros para siempre.

Ahora el diseñador Phillip Lim le da una nueva vuelta a la idea y  mezclando la seda con piedras,cortes over y toques violetas en las mangas consigue reinventarla.

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