Todos estamos hechos de una parte de luz y otra de oscuridad que ocultamos bajo nuestro rostro. Así como la cara de la luna sólo nos muestra el 40% de su totalidad, el ser humano esconde una gran parte de su ser que nos es difícil de ver a primera vista y que, posiblemente, jamás lleguemos a conocer del otro, o incluso de nosotros mismos. El psicólogo analista suizo Carl G. Jung (1875-1961) define el inconsciente como el estado de contenidos reprimidos u olvidados, por lo tanto, según esta opinión, lo inconsciente es sólo de naturaleza personal, aunque por otra parte, además nos plantea la posibilidad de que exista un inconsciente colectivo que surge de manera innata en el individuo, y que de manera horizontal y generacional, se transmiten sus contenidos y formas de comportamiento iguales en todas partes del mundo y en todos los individuos.

Como si de un iceberg se tratara, mostramos sólo la punta y ocultamos gran parte de la totalidad de nuestro ser, pero el artista, guionista, productor y director de cine alemán SEBASTIAN BIENIEK (Polonia, 1975), quiere que esa parte escondida tras la sombra, salga a la luz y nos permita ser conscientes de la totalidad de lo que somos de una manera metafórica en su serie fotográfica llamada “Doublefaced” . En ella el polifacético artista realiza una particular serie de retratos de mujeres, en la que a través de una técnica sencilla mediante la utilización de cosméticos como el perfilador de ojos y el lápiz labial, dibuja una doble cara sobre los rostros de sus modelos, tomando como punto de partida uno de los ojos de la retratada, creando así una doble cara que queda al descubierto y que poéticamente nos muestra su lado oculto.

Sus retratos pueden interpretarse como una prueba de la intuición y de todo aquello que queda oculto a la realidad visible. Quizás por ello, no es casualidad que elija a la mujer como representación de lo intuitivo, como ser que se desarrolla en su vida diaria en la dualidad del sentir humano y reflejo empático del otro a través de uno mismo.

Sus retratos pueden interpretarse como una prueba de la intuición y de todo aquello que queda oculto a la realidad visible. Quizás por ello, no es casualidad que elija a la mujer como representación de lo intuitivo, como ser que se desarrolla en su vida diaria en la dualidad del sentir humano y reflejo empático del otro a través de uno mismo.

Puedes saber más acerca del artista a través de su web y redes sociales.

http://www.sebastianbieniek.com

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