Se trata, probablemente, de la prenda que mejor define la estética de la década de los 90. En la película ‘Clueless’ (Fuera de onda), estrenada en el año 95, el personaje de Cher, una adolescente millonaria obsesionada con ir de compras al centro comercial, tiene una frase brillante que resume muy bien el cambio de mentalidad (y de armario) de la época: Mel (padre de Cher): ¿Qué te has puesto?/ Cher: Un vestido./ M: ¿Quién lo dice?/ C: Calvin Klein./ M: Pues es ropa interior. Ve arriba y ponte algo encima.

El vestido lencero, o el slip dress, es el epítome del estilo minimalista que comenzaba a imperar entonces.

Es imposible hablar de este tipo de vestido y no hacer referencia a Kate Moss. La modelo británica fue la encargada de popularizarlo, gracias al bonito diseño de líneas minimalistas que llevó en los premios CFDA de ese mismo año.

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Las señas de identidad del slip dress son inconfundibles: es una pieza confeccionada en satén o en raso, con una imagen fluida y ligera, normalmente en monocolor, provista de tirantes superfinos y cortada al bies. La técnica del bies consiste en cortar la tela en sentido diagonal, de forma que la trama del hilo se afloja y el tejido se ajusta orgánicamente al cuerpo al caer, lo que permite reducir los elementos de costura a la mínima expresión.

John Galliano dijo en cierta ocasión que el vestido lencero debía ser “como una segunda piel para la mujer”, y en 1996, cuando todavía trabajaba para Dior, creó, basándose en ello, uno de los modelos más famosos de la historia para Lady Di, de seda y encaje en tono azul marino. En consecuencia, no hubo supermodelo, actriz o personaje de la época más o menos afín al mundo de las tendencias que se resistiera a lucir la prenda en cuestión.

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Actualmente el vestido lencero cuenta con múltiples interpretaciones. Se ha convertido en un básico atemporal imprescindible en el guardarropa femenino. Su versatilidad resulta clave, pues funciona también por el día con una camisa o sudadera debajo, consiguiendo de esta forma un look muy actual perfecto para funcionar las 24 horas. Mientras que por la noche es el aliado perfecto de las sandalias de tacón, por el día se estiliza con zapatillas de deporte.

Con el slip dress, precisamente, como pieza estrella de su propuesta, la firma española Koahari surge para vestir a la mujer contemporánea con diseños de manufactura artesana. La marca, que debe su nombre a dos términos maoríes, tiene un claro objetivo: transmitir el espíritu estival los 365 días del año. Así, sus vestidos inspirados en el paisaje mediterráneo trasladan a un verano eterno. “Siempre defendemos nuestro lema ‘menos es más’ y ese es el punto de partida al hacer cada vestido”, explica la creadora de la firma.

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Su propuesta ofrece un ‘lujo asequible’ que se diferencia de otras etiquetas del mercado por su filosofía: calidad, sostenibilidad y atemporalidad. Cada una de sus piezas se produce, íntegramente a mano, siguiendo el paraguas de los más exquisitos procesos de costura. Su repertorio para la primavera 2021 evoca reminiscencias vintage, con una colección que cuenta, además de con diferentes opciones de vestidos lenceros, otras opciones de traje chaqueta. Seleccionados, en todo caso, para realzar la figura de la mujer.

 

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