Nadie se imaginaba lo que tenían preparado los organizadores de Viñarock hasta que las primeras confirmaciones empezaron a dejar con la boca abierta a todos los asiduos al que se puede ya decir que es el festival más rockero de toda España.

Y es que este año, la fiesta en Villarrobledo fue monumental. Aprovechando la celebración del 20 aniversario de este mítico festival manchego, los más de 200000 asistentes pudieron disfrutar de un cartel mucho más rico en artistas internacionales que el pasado año.

La primera noche había dos opciones: acudir a la fiesta de bienvenida (con artistas como Mafalda o Mamá Ladilla), o la fiesta XX aniversario, con ¡ATENCIÓN! el gran Manu Chao como cabeza de cartel, y otras bandas nacionales como La Pegatina o Trashtucada.

Día 1

Muchos eligieron esta última opción y con la resaca de tequila, sexo y marihuana que dejó el cantautor francés, algunos aprovechamos las primeras horas del jueves para descansar un poco. Los que sí sacaron fuerzas para salir del saco de dormir, no tuvieron tiempo para aburrirse. Desde las cinco de la tarde, los conciertos de rap, reggae, rock, y heavy se sucedían en los seis escenarios disponibles este 2015. Aun así, nosotros apostamos por Shotta, hermano del rapero Toteking, que nos hizo vibrar al máximo especialmente con su conocido tema Felicidad, un canto a la vida lleno de alegría y positividad.

Día 2

El segundo día de festival también venía pisando fuerte, al comienzo de la jornada con grupos como los extremeños Sinkope, The Toasters –banda pionera en la escena del ska americano de los años 80-, Segismundo Toxicómano o Aspencat, grupo valenciano cuya música es una explosiva mezcla de ska, reggae, drum & bass y dubstep.

Como todavía quedaba un día por delante, preferimos apostar por el flamenquito callejero de El Canijo de Jerez, que nos dio una calurosa bienvenida con acordes de “La lengua chivata”, single de su último disco, aprovechando después para dedicar a los políticos “Vieja rata mentirosa”, hacernos bailar con canciones veraniegas como “Hola, buenos días”, y cerrar el concierto haciendo un homenaje a su etapa de “delinqüente” con “El aire de la calle” o la “Primavera trompetera”. Después de más de una hora de rumbas y buena onda que repartió el chiclanero y tras huir de las aglomeraciones que seguramente nos esperarían en Rosendo, cambiamos de registro unas horas más tarde con The original Wailers, una banda que nos trasladó a Jamaica y a esa etapa en la que compartieron escenarios con el rey del reggae, con el inconfundible Bob Marley. De hecho, fue su guitarrista –Al Anderson- quien compuso el gran tema “no woman, no cry”.

Con mucho reggae en vena y la paz que nos transmitieron los Wailers, nos dirigimos a ver a Los chikos del maíz, un grupo de rap valenciano bastante polémico como consecuencia de unas letras plagadas de humor negro. De hecho, en 2010 les prohibieron dar un concierto en Sevilla por “enaltecimiento del terrorismo”. Si no los conocíais, podéis escuchar sus canciones e incluso poneros la entrevista que hace Pablo Iglesias al Nega, vocalista del grupo y amigo íntimo del político.

Para cerrar el segundo día, y aunque nos habría gustado aguantar al tributo a Extremoduro (4:50h), qué mejor que disfrutar del reggae italiano de Mellow Mood e irnos a dormir llenos de buenas vibraciones y con esas exaltaciones de la amistad típicas de las sobredosis de reggae.

Día 3

Llegados a este punto, cabe mencionar que Viñarock, además de sus escenarios al aire libre, también dispone de otras cinco carpas en las que la música electrónica suena las 24 horas del día. Minimal, jungle, house y todo lo que os podáis imaginar… Para los que se estén planteando acudir al año que viene, cuidado con llegar tarde para acampar porque puede que te toque quedarte en lo que los viñarockeros llaman el anti-viña, el recinto justo al lado de las raves. No digo más…

A nosotros también se nos fue un poco de las manos esto de las raves, aunque llegamos al último día con ganas de darlo todo. Y así fue. Comenzamos con Green Valley, grupo catalán cuya música algunos definen como reggae cursi, por sus letras plagadas de amor que nos recordaron que el odio solo genera más odio, que somos hijos de la tierra y que nos hicieron ponernos románticos con Si no te tengo. [“Me gusta ver la vida pasar, me gusta verla contigo, quisiera ser tu bastón al caminar, y al despertarme tu abrigo”]. Se despidieron a lo grande, haciendo que el público primero se agachase para después levantarse y saltar con todas sus fuerzas al ritmo de María Marihuana.

Con el subidón de energía de los Green Valley, y aunque había alguna que otra banda de rap internacional como Onyx que merecía la pena, preferimos descansar para darlo todo en el que fue el mejor concierto de todo el Viñarock.

Gracias a las más de 60.000 personas que acudieron al conciertazo de La Raíz y corearon sus canciones, los valencianos se tomaron la libertad de hacernos reír, llorar, cantar, bailar y amar la música con un repertorio que incluyó temas de “Así en el cielo como en la selva” con los que elegimos volar, pasarnos al lado de los rebeldes, y rendir tributo a África con Los dientes del león. 

Después de transmitirnos ese espíritu de charanga y divertirnos con esa fusión de estilos tan característica –hip hop, rock, reggae y ska entre otros-, se retiraron justo a tiempo para dejar que Los Chichos cerrasen este Viñarock 2015 por todo lo alto. ¡Ni más ni menos!

Fotografías: Luis Crown (Viñarock)

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